el final de la utopía

Es muy posible pues que nos estemos efectivamente acercando -aun si en un sentido muy distinto del de la frase marcusiana- “al final de la utopía”. Lo que explicaría el arrollador auge de ese otro género que la filosofía social conoce hoy bajo el nombre de “crítica de la utopía”.

La crítica de la utopía es lo que se refleja en esas novelas citadas por Plaentxi, de Orwell y de Huxley.

Por tanto ¿utopía, divagación o barbarie?, esto es lo que yo me pregunto.

Tanto el “Estado Unido” de Zamiatin cuanto el del “Mundo Nuevo” de Huxley persiguen fines no innobles, como la felicidad de sus súbditos, aun si ésta linda allí con la despersonalización y la imbecilidad de los mismos, desvirtuados por el uso de medios deplorables, como un poder capaz de cercenar todo asomo de libertad.

Y Plaentxi hace una clara exposición de ello, comparándolas también con el mundo de Orwell.

Para el partido en cuyo nombre habla O’Brien, “el poder no es un medio sino un fin”. Su ideología no es, pues, la del Gran Inquisidor -para quien “el mal es un medio destinado a hacer posible el bien”- sino la del poder por el poder sin detenerse en reflexiones sobre el bien ni el mal, poder cuyo ejercicio conduce en el extremo no ya a la destrucción mental o física del individuo -como en el caso de D-503 o de John el Salvaje en las novelas respectivas de Zamiatin y Huxley-, sino a su destrucción moral, como en el caso de Winston Smith de Orwell.

Cito palabras del filósofo Javier Muguerza:

“La novela de Orwell pudiera interpretarse más bien como un vaticinio a treinta y tanto años vista, como una meditación en torno a los estragos de la ideología del poder por el poder; una ideología que, tras haber trocado en un rostro anodino la torva faz con que Orwell la retrata, vendría en definitiva a coincidir con la de las organizaciones políticas burocratizadas y sujetas a la famosa ley de hierro de Michels, la ideología asumida y encarnada por el “burocratic personality type” de Merton o el “organization man” de Whyte y cuya promoción desde el Estado conducirá a hacerla plasmar en la sociedad totalmente administrada de Horkheimer hacia la que, en efecto, nos encaminamos, si no estamos ya en ella.”

El filósofo Cioran también le da otra dimensión intelectual al tema de la utopía, él lo plantea como la necesidad de apostar por la desaparición de los instintos guerreros.

No sé si así es también como lo plantea Plaentxi. Porque dice que los soldados de antes, son ahora los currelas, y que estos necesitan de a su vez las élites financieras porque han vivido de acuerdo a las drogas que éstas le suministran desde el sistema, y yo he sido testigo de estas personas trabajadoras, al verlas despreciar el dinero, es decir, tirarlo delante de quien se lo había dado, porque sólo confíaban en el poder de los plutócratas, y estaban consentidos y seguían jugando a esos instintos guerreros.

Y esto es lo que dice Cioran, él lo plantea aquí como una lucha entre los pueblos viejos y los pueblos nuevos:

“Los pueblos jóvenes no buscan la escapatoria de una ilusión, ven las cosas bajo el prisma de la acción.

¿Qué otra cosa quieren las estructuras societarias viejas sino disminuir nuestras inquietudes por medio del terror y revigorizarnos triturándonos?

Mientras en los jóvenes aviva su furor, hace valer su trasfondo bárbaro y les mantiene despiertos.

Cuando los pueblos viejos adoptan una ideología se les embota, mientras les dispensa esa pizca de fiebre que les permite ese ligero empujón de lo ilusorio…”

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¿Qué otra cosa podemos decir del tabaco? Es otra forma de apostar por la desaparición de los instintos guerreros. El problema es si esto significa más burocratización o está todo el mundo concienciado de que se trata de un problema de salud pública. Sin duda, la ley que regula la convivencia se ha concienciado de este modo.

Desde esta funcionalidad tanto el estructuralismo de Levi, y la estructura familiar, como el constructivismo de Merton y las sociedades burocratizadas, para mí constituyen herramientas de análisis y comprensión de la sociedad. Pero que como filosofías no son suficientes en ellas mismas.

Como dice Javier Muguerza:

“Pero si la noche y la niebla de la disutopía han hecho desaparecer de nuestro campo de visión todo horizonte, más de una razón, tal vez las únicas razones, para no estarnos quietos provengan de la utopía ética, de la crítica de la utopía o disutopía.”
~

El hecho de que tanto las utopías (desde Platón a Marx) como las antiutopías (como las de Huxley o las de Orwell) coinciden en ofrecernos modelos de sociedad en los que no hay propiamente lugar ni para el derecho ni para los juristas -Platón preconiza el gobierno de los más sabios frente al de las leyes, y Orwell presenta la transformación de un movimiento de liberación en uno tiránico de la arbitrariedad- lo cual es significativo ya de que ni desde un punto ni desde otro se puede ofrecer una alternativa real y no fraudulenta.

El derecho no es un mal, el mal en cada caso esta representado por el conflicto social.

No deja de ser inquietante mas bien la idea de una sociedad sin conflictos tal y como parece alquien imagina, la existencia del derecho no asegura una ordenación justa, sin embargo, ésta no está en algo distinto al mismo derecho, tal vez en un derecho alternativo.

El derecho existe porque existe el conflicto o mejor dicho cierto tipo de conflictos: el que enfrenta no simplemente a individuos de la misma o diferentes sociedades, sino a grupos de individuos que forman parte de la misma sociedad. Ese conflicto parece haber existido siempre que se alcanza un cierto nivel de complejidad social y su solución -o apaciguamiento- requiere de la existencia de una o varias instituciones como la mediación, los tribunales, la policia y la legislacion.

 

___

Creer en la generalización, el ver lejos, demasiado lejos: la utopía es presbicia de los pueblos viejos.

En este discurso entre reaccionarios y progres, yo no sé adónde vamos a llegar. Si tenemos que elegir una utopía, mejor coger alguna que ya esté pensada y que nos ahorre el esfuerzo de pensarla. Fíjate yo siempre estoy robando citas a los demás, a mí no me hubiera dado tiempo pensar todo eso.

La utopía, dice Cioran, es presbicia de los pueblos viejos.

Y hoy día Felipe González habla y escribe muy bien pero se le olvida decir algunas cosas y es que los comedores sociales cada vez están más llenos, muchas veces es la iglesia la que hace este cometido social por eso todavía tiene un respeto entre las clases más débiles, aparte la religión más que otra cosa es una adhesión a un orden de tabúes.

Y si esto lo hace la iglesia, más que otras instituciones laicas, es porque lleva muchos siglos sobreviviendo y ha aprendido algunas cosas. Y se echa de menos, mira qué dice cosas importantes Felipe González y Guillermo de la Dehesa, de esas que merecerían aquí entrecomillar y citarlas; pero no dicen quién está haciendo la función de menesterosidad social. Sólo habla de frustración social uno, y el otro habla de que el coste para Alemania sería en sus exportaciones mucho mayor y sobre todo porque su mercado está en la misma Europa.

Me quedo con la idea ésta:

” Incluso Alemania entraría en otra recesión si intentara salirse o si el euro desapareciese, ya que su crecimiento sigue basado en su exportación de bienes y servicios, que representa el 50% de su PIB, del que casi un 30% del PIB se dirige al resto de la eurozona (el 18% del PIB en bienes). De recuperar su antigua moneda, no podría exportar al resto de la eurozona, ya que el marco podría revaluarse entre un 30% y un 80% frente a las antiguas monedas del resto de sus miembros, ni tampoco al resto del mundo, al revaluarse asimismo hasta un 50% frente al dólar, el yen y la libra.” (De la dehesa)

Y esto resalto también: “Además, en la Unión Europea se pueden utilizar instrumentos como el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones para alimentar estas políticas anticíclicas con el desarrollo de infraestructuras imprescindibles que generen empleo y eliminen cuellos de botella para aumentar la competitividad de la Unión. Esto vale para la energía, para las nuevas tecnologías, para las autopistas del mar, etc.” (F. González)

Pero yo que para mí se han olvidado todos de la menesterosidad social y va a haber que concienciarse más y mejor, porque hay cada vez más focos de migraciones sociales en la Europa de todos. Y para esto hemos tenido que llegar al progresismo y la civilización.

 

 

 

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