estherllull

Agradezco vuestros comentarios.

El utilitarismo para separar conceptos fácticos de conceptos morales lo hace del siguiente modo: como buscar la utilidad individual no es una obligación moral, sino un hecho psicológico, para tomar una coloración moral el criterio de utilidad se somete al principio utilitarista, según el cual, una acción o un curso de acción será moralmente preferible a una acción o a cursos de acción alternativos cuando produzca la mayor utilidad para el mayor número.

Luego no hay una esencia moral, lo moral es lo preferible pero es un hecho fáctico también. Esto es lo primero que tenemos que aprender.

Y vosotros evaluáis las cosas con unas medidas discrecionales, tomáis preferencia por cosas muy rápidamente.

Pero el utilitarismo tiene grandes dificultades, existe un conjunto de deberes cuya obligatoriedad no se funda en que produzca el mayor bien del mayor número.

Resulta indispensable defender la prioridad de los derechos y las libertades de cada uno de los miembros de la sociedad sobre el bienestar social, de forma que el bienestar de un individuo no pueda anular el derecho de otro.

Desde luego el utilitarismo y el pragmatismo americano han llegado muy lejos. Pero después de las crisis asiáticas y de que estos sufrieran fuertes devaluaciones de su moneda volvieron a ser competitivos no porque sus monedas se depreciaran sino porque tenían creada una red de sistema industrial entre ellos, el tigre asiático, y eso fue lo que les salvó y volvió a hacer su economía competitiva.

Aquí en España nos vamos a tener que poner a luchar con los derechos, no queda otra alternativa, hasta llegar a Estrasburgo. Pero vosotros los economistas despreciáis el derecho. Nadie está haciendo nada por España en este sentido. Y en cuanto a la burocracia, claro que tenemos un problema muy gordo. Pero tenemos que llegar a ella y poner las resoluciones sobre la mesa.

Rawls critica también al utilitarismo precisamente por eso porque no pone la igualdad más que en la distribución de los placeres y en la igualdad económica, y no de la facultad de lo que él llama la “prudencia”, se olvida de las capacidades valiosas por sí mismas. Después Amartya Sen hará una crítica de Rawls afirmando todavía más este principio de la “capacidad”.

Nos movemos en esa antinomia del ser y el deber ser. El utilitarismo muchas veces lo que hace es medirnos como seres felices, pero se olvida del deber.

La “pragmática” es la que juega un aspecto fundamental en el lenguaje, pero hace que sólo podamos hablarnos dentro de distintos códigos lingüísticos. Si tú no hablas mi código entonces ya no puedo jugar contigo. Más bien lo que estamos creando es un mundo codificado absolutamente que no tiene cohesión ni sentido.

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