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Parece ser que el Estado está obligado a madurar a marchas forzadas y a hacer frente a cuestiones que se venían dilatando pero que ya no pueden esperar más, ya sea en el sistema sanitario, las comunidades, las relaciones con otros Estados, etc. Y es posible que tal vez tenga que pagar por errores pasados. Cuando no se quiere madurar, ni ser consciente de las situaciones reales ni asumir ciertas responsabilidades todo puede convertirse en una pesadilla, generando sensación de fracaso, retrasos de todo tipo, de que el tiempo apremia, cuando no la sensación de soledad, etc.

El Estado es un ente jurídico, no más, pero está en un momento de luchar por crear sólidas bases o estructuras para el futuro, experimentar de que se han aprendido determinadas lecciones que aportan confianza y serenidad para el futuro. Y también a la hora de asumir destacados proyectos que darán grandes frutos con el paso del tiempo. Tendrá que reestructurar recursos, estilos de vida, horarios y disciplinas. Yo pienso que el Estado es el ente que está en juego. Que ha vivido en la dejación, que las ciencias y muchos proyectos se fueron a las comunidades, pero él tiene que vindicar la parte proporcional que le corresponde a él. Ha ayudado a algunas comunidades también. Siendo también que estas comunidades están luchando por ser más exigentes consigo misma y con los demás. El Estado tiene que buscar la ponderación y evitar emitir juicios ahora mismo.

No sobreviven los más inteligentes sino los que mejor se adaptan al cambio. Y yo creo que el Estado está en una fase de adaptación. Por otra parte, esta fase puede suponer frenos, limitaciones o incluso miedos e incertidumbres. No obstante, no hay que temer a los compromisos si realmente van con lo que todos deseamos. Y las adaptaciones llevan su tiempo y no se pueden hacer de la noche a la mañana. El Estado tiene un gran papel en adelante, tiene que exigir y reinvindicar su papel como Estado en un futuro y lo veremos una vez más. La vida exige prioridades y algunas vienen obligadas. No es momento de ponerse excesivamente trascendentes, pues ya se dan las cifras por el economista observador, ya que las cuestiones básicas y materiales para la vida están en cuestión. Esto es lo que a mi modo de ver hay que entender. Para que un edificio se eleve, hay que construir antes fuertes cimientos, que se hace con elementos como el hormigón o el hierro, para que aguanten lo que haga falta. Pero si lo hacemos, poco a poco todo podrá ir a mejor.

 

Publicado por: estherllull | 21/01/14 en 20:58

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