estherllull

 

Para I.v.:

Sí, dictadura del proletariado, dictadura del funcionariado, es lo mismo, pese a que seamos un sistema democrático pero que parece pierde legitimación.

Marx y sus seguidores pudieron capitalizar el descontento del proletariado industrial. Su doctrina ofreció la esperanza de una ley natural que llevaba hacia la “lucha final”, en la que las clases inferiores se harían con el poder y la pirámide de la distribución de la renta se invertiría. En ese proceso en marcha el cambio tecnológico llegó a ser considerado únicamente como una de las condiciones previas para la lucha de clases.

Lo que Marx no pudo prever fueron las consecuencias económicas y sociales que tendría este cambio tecnológico, la mecanización, la producción en masa, frente al capitalismo, los derechos de propiedad tradicional, la distribución de rentas. Digamos que todo esto ha sufrido una transformación vertiginosa.

Pues bien, el cambio tecnológico es lo que ha hecho posible también el que esta nueva clase, la del funcionariado, haya accedido al poder de una forma avasallante.

Pero lo más sorprendente es que con el neoliberalismo y estos nuevos vigilantes de bonos, el las crisis económicas periódicas son importantes a este respecto porque sus causas inmediatas se podían encontrar en la esfera monetaria. El cambio tecnológico, fuente primordial del crecimiento y la transformación de la sociedad, desapareció tras las relaciones teóricas que se establecieron entre política monetaria y fluctuaciones económicas.

Por tanto, el cambio tecnológico que es la fuente principal que tiene que dar la auténtica respuesta al modelo de poder y al modelo de funcionariado. Sin duda, el funcionariado es un modelo improductivo, es un modelo administrativo, pero también puede hacer mucho por introducir el modelo tecnológico en todos los sectores, para que cambien y podamos producir con una escala mayor.

Pero no te engañes, las ideologías del proletariado son las que acceden a un partido único, todas ellas han construido un dogmatismo que tenía un peor calado.

Pero el universo del patriota burgués todo lo ha reducido a capitalismo y a economicismo. Creyendo que así nos liberábamos de la idea misma de Estado y de la idea ancestral de Poder, incluso de la idea de desburocratización para hacernos felices, pero todo eso es una manipulación más del poder y de la ley. No porque haya menos ley vivimos más libres, muchas veces en las ataduras nos sentimos más libres. Salvo las deudas que pueden ser ataduras mortales, pero yo hablo de ataduras de otro tipo. Muchas libertades pueden esclavizar mucho más de lo que se consideran ciertas ataduras.

Sin embargo, todo lo que significa burocratización, tecnocracia y desideologización política parece ser una caraterización actual de la racionalización de las sociedades postindustriales -como dice javier Muguerza- y a mi modo de ver volver a pensar estas características en los términos del revisionismo marxiano y en términos weberianos y habermasianos, nos da una nueva concepción mucho más crítica y realista, no cabe relegar que el determinismo científico-social en el que se mueven tanto Kant como Marx aquí es criticado, pero no lo que es su aportación fundamental a la teoría social, como elemento sustentador de las sociedades y en tanto que los sujetos interactúan como individuos libres y no alienados.

Luckács, uno de los grandes intérpretes de Marx, que oscila entre identificar al proletariado con los obreros insurrectos de los frentes de guerra y las barricadas urbanas o con los trabajadores de las fábricas y colectividades socializadas, acaba por identificarlo con el partido en tanto que organización, puesto que en definitiva no sabe otorgar otros atributos a su representación del proletariado que los del sujeto clásico-moderno de la dominación.

Esta identidad del proletariado como sujeto histórico-universal y el sujeto de la dominación explica la miseria del proletariado como representación. Ya en la misma obra de Luckács el proletariado se confunde muchas veces con el partido de concepción leninista, es decir, la organización de funcionarios o profesionales de la revolución.

Pero esto no explicaría también su misma aberración a la interpretación de lo que ha dado de sí el marxismo. Yo pienso que debemos hacer un revisionismo de estos conceptos, también ahora en estos momentos modernos.

 

Publicado por: estherllull | 18/01/14 en 13:46

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