Voy a transcribir un párrafo de tu libro:

“En todas las crisis de deuda se repite la misma dinámica: primero se asusta al país diciéndole que la devaluación es el apocalipsis, pero la devaluación y la quita estabilizan la deuda y permiten finalizar el ajuste fiscal. Tras la devaluación basta con que el país congele los salarios, el gasto público y la inflación se encargan del resto: la inflación permite aumentar los ingresos del Estado y acaba el ajuste fiscal; por su parte, los salarios pierden mucha capacidad adquisitiva, pero a cambio de reactivar la creación de empleo y bajar la tasa de paro. La devaluación posibilita un empobrecimiento ordenado e inconsciente de la sociedad, que vuelve a consumir. Milton Friedman usaba un ejemplo muy ilustrativo: «Si todos nos levantáramos una hora antes en otoño no sería necesario cambiar los relojes, pero cambiar los relojes es más sencillo».”

¿Por qué las cosas tienen entonces tantas lecturas y ahora resulta que se hace una lectura dramática de todo ello? Evidentemente, no estamos en el mismo contexto que el académico, estamos viviendo una situación desesperada. Y además estamos en una economía de consumo, donde falta oferta de la demanda.

Con la recesión de 1992 en España (sigo citando)…” a elevada tasa de paro favoreció la moderación salarial durante un prolongado período… Hasta 1998, nos hallamos en un ciclo expansivo normal en el que la economía creó 1,5 millones de empleos.”

Pero el problema está en que la actividad motora de nuestra economía había sido la construcción, y ahora esa actividad ha decaído. Cuando la mina o la pesca deja de producir lo normal es que las actividades vuelven a sus rudimentos antiguos. Pero vosotros no queréis interaros, porque ahora no se trata de la recesión de 1992, que coincidió con la reunificación alemana, que en ese momento era un claro motor.

El problema es que se han expandido diversas tecnologías, que estas tecnologías han tenido éxito, sobre todo, en sus países productores, y que nosotros en su mayoría somos consumidores de estas tecnologías, y que en definitiva se ha expandido el comercio de un modo espectacular gracias a ellas mismas, que son la causa también de que el comercio se haya globalizado, y que podemos aprovecharlas también nosotros, como lo hacemos, pero que suponen a la vez un esfuerzo y un cambio en el ajuste de nuestras economías.

Pero lo que más me preocupa es que estas tecnologías han incrementado el gasto también en las administraciones públicas, porque son necesarias, lo mismo aquí que en los países de África.

Sigo citando: “A partir de 1994, España se convirtió en una economía dual: existía la economía del ladrillo, y después el resto.” “Sin la burbuja inmobiliaria, jamás habría sido posible tal exuberancia, pero parece
evidente que no todo lo que ha ocurrido en España en los últimos quince años puede explicarse sólo a través de aquélla.”

El acceso de nuestros bancos a los mercados de financiación mundiales parece ser también una condición decisiva para que tuviera lugar esta burbuja. Y ahora esto es lo que ha decaído, y además ahora viene la troika para controlar en dónde ponemos el dinero que les ha prestado en el rescate a los bancos. Y se hacen las cuentas de nuevo, del déficit, y evidentemente no salen bien.

Los bancos solamente buscaron la ganancia inmediata, no fueron capaces de encontrar una actividad motora real. Porque tras una burbuja inmobiliaria solo quedan deudas y gente endeudada, ¿qué gran actividad es ésta? Y son los principales, con sus instrumentos financieros, responsables de nuestra crisis. En definitiva, nuestra banca no se ha enterado de nada y ellos son capaces de seguir exprimiendo hasta al último ignorante y confiado de nuestro país con tal de ellos sacar riqueza. Acabo de ver la película “Margin call”, para ver lo que pasó exactamente ese día fatídico de 2008. A ellos no les importa la vida de nadie, con tal de salvar sus tecnologías, eso es lo importante. Dependemos de gente de talante execrable.

Citas a Sampedro, alguien que habló de los “tecnobárbaros”; en verdad, no hay ningún economista honesto. No habrá nunca una banca honesta hasta que no volvamos a utilizar los rudimentos convencionales de la banca. Hasta que no volvamos a entender que no tenemos una actividad motora ya de nada. Y que con Alemania nos estamos conduciendo tal vez hacia el sentido inverso, pues ellos lo que necesitan es producir, producir, y nosotros lo que necesitamos es consumir, consumir y más expansión monetaria y pagar menos impuestos, y por supuesto abdicar del estado del bienestar, que nos encadena a vivir con una administración que vive a costa de la pobreza del pueblo. La administración es la principal cómplice de la banca y quien nos ha llevado a la situación ruinosa en que estamos, porque ellos solo se ponen grandes sueldos.

Aquí en Andalucía nadie es capaz de hacer nada, la política la ha absorbido toda la administración. Aquí nadie hace nada sin el visto bueno legal o la licencia de algún organismo. Estamos dependientes de gente execrable de nuevo.

Ahora llega diciembre y otra vez la pandereta, además será un buen mes para España, tal vez, en exportaciones y otras cosas, pero seguiremos tirando, nada más, eso es lo que nos espera. Sin embargo, seguimos siendo un pueblo alegre, o lo éramos, mal que le pese a JCD, pero evidentemente todavía la realidad se está disolviendo, y muchas cosas que no se terminan de fijar en un fondo.

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