estherllull, seville-copenhaguen

 

Ma, sí, soy la misma. Ahora escribo desde Copenhague y en realidad al llegar aquí todo se ve de una forma diferente. Dinamarca hace muchos años lo que más tenía era agricultura pero ahora lo que más tiene son servicios y alta tecnología. Si yo supiera hablar danés podría encontrar trabajo muy rápidamente. Además con las trencitas que me he puesto en rubia la gente me sonríe cuando me ve. Pero es muy difícil adaptarse a este clima.

Aquí no se paga por ninguna autopista y el gasto social es muy alto, en el sentido, de que si no tienes trabajo siempre el Estado te cubrirá con el mínimo de pensión de supervivencia. Y eso que tienen un 28 % de IVA.

Mis novelas son más psicológicas que otra cosa, pero en el fondo, introduje algo de ciencia en ellas, de investigación social y antropológica, pero Amazon es un sitio donde las lectoras mujeres no pueden valorarte bien. Porque están acostumbradas solo a consumir emociones. Pero he aprendido mucho, aunque es muy difícil ya digo llegar al lector. Intenté introducir algún tema de economía en las novelas, pero en esto sólo he recibido rechazo de las mujeres. En parte, porque no quieren hacer ningún esfuerzo intelectual. Si lo piensas bien las mujeres no leen este blog, la economía no les interesa. Les parece algo oscuro.

Lo que yo valoro del economista observador es que nos hace inteligible con un lenguaje llano lo que otros (digamos Sala i Martí se hace dificultoso de leer, o por ejemplo leer a Nuño Rodrigo, es para que te duela la cabeza, y más cuando te quieres introducir en comprender por donde sale el dinero y por dónde entra). Yo creo que las mujeres para esto tenemos otro sentido de la economía, no nos dejamos llevar por tantos líos.

Pues eso es Copenhague también. Es un país abierto a toda la innovación. Si entiendes de cocina o de la construcción, aquí hay más posibilidades que en otro país del sur, sí es así. Hay que moverse.

El problema es que el economista observador sigue pidiendo ayuda para los bancos, pero no se da cuenta que los bancos nos prestaron dinero sólo para lavar su dinero negro. No sé por qué no es más crítico con los bancos de lo que lo es, por ejemplo, con la Merkel, una mujer que al fin y al cabo tiene que ahora pactar, como él mismo, dice con sus socios europeos, y que dentro de lo que cabe lo ha hecho bien. La realidad es, sin embargo, que se ha creado una brecha entre los países del norte y los países del sur. Porque nosotros creímos que podríamos convertir el sur en la California y las Vegas, todo eso creímos. Y ahora no sé qué ha pasado, nos han tirado al desagüe de todos los desastres. El economista habla de la quita, y no deja de hablar de la quita. Por supuesto, Merkel lo eludirá con otros problemas.

 

Publicado por: estherllull, seville-copenhaguen | 24/09/13 en 17:44

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