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Tras los excesos de crédito que se vivieron en la última década, la crisis financiera puso a la economía mundial al borde de la depresión, y los estados tuvieron que intervenir para evitar el colapso del gasto privado. Para lograrlo, los estados han aumentado significativamente sus necesidades de financiación.

Los fondos de pensiones y la mayoría de los fondos de inversión repelen niveles elevados de tensión y se retiran, y en ese momento el mercado queda en manos de especuladores profesionales que toman posiciones a muy corto plazo y lo hacen pidiendo prestado el dinero para invertir. Esa es la situación en la que nos encontramos, y eso facilita que simples rumores sin fundamento puedan provocar grandes vaivenes en el mercado.

La tentación es bramar contra los especuladores y buscar limitaciones al funcionamiento.

Día a día se genera una montaña de deuda ab-so-lu-ta-men-te imposible de pagar, y no sólo en España o Europa. En el caso europeo,me parece más que evidente que algún día el BCE tendrá que optar entre dejar quebrar soberanos ( y sus bancos) o afrontar una monetizacion bastante grande.

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Estherllull

Diciembre 27, 2017

Carl Schmitt dice que aparece la política cuando la legalidad es insuficiente pero no olvidemos que es un liberal que basa la Constitución en la propiedad privada y la libertad personal. Se diferencia de Kelsen. Por mi parte soy más partidaria de usar la terminología del filósofo del derecho Habermas al diferenciar entre validez y facticidad. En realidad todos estos cambios de legalidad no pueden afectar a la validez o la legitimidad. Lo que dice Habermas es que se puede discutir o dialogar siempre en el marco de la legalidad y la Constitución no sería afectada por diferentes posiciones. Sería una posición idealista. El problema es la disidencia. O el derecho individual a disentir. Tampoco creo que Tabarnia sea preindustrial. La única agricultura que subsiste es la industrializada. Entonces Volvemos a los espartanos? Las grandes naciones antes se sostenían. Ahora no solo tienes que ser grande sino que tienes que exportar tecnología y tienes que tener un sector financiero puntero.

estherllull
19.12.2017 a las 19:46 Enlace Permanente

Yo soy una representante de China, de la empresa Alibaba. Bueno, ¿por qué no? Yo soy una compradora compulsiva de la empresa alibaba, quería decir. Casi todo viene por avión. Y si no son bienes de equipo, no entiendo la ruta. Si son bienes intensivos de capital, tampoco la entiendo. China es especialista en pequeñas cosas y cada vez lo hace con más calidad. Y todas las tiendas europeas de moda están surtidas con los productos de Bangladesh, Malasia, y China, y poco más… Pero hace unos años recuerdo que el economista observador era bastante escéptico de la deuda bancaria privada china, sobre todo porque la inflación era mayor que el tipo de interés bancario, y porque los ahorradores no sacaban tajada o porque la morosidad se incrementaba en algunas empresas ineficientes, y había morosidad y se hablaba de que el crédito tenía que crecer al 20% para poder sacar ganancia y que no hubiera una crisis bancaria. Esto nos recuerda a las crisis. Ya me gustaría a mí que aquí se volviera a ese nivel de crédito que tuvimos. Eso es lo único que habría que pensar bien, pero no se hace en absoluto, porque no tenemos realmente amigos en el sector financiero, esto no es Irlanda.

Hablar de salir de la crisis con la agricultura eso es para reír, eso es morir literalmente en lo que es preparar a un país. Habría que aprender más excel, pero el economista sólo nos pone los cuadritos de excel y no explica nada de que las matemáticas son el futuro de un país, sobre todo, si queremos tener como amigos a los magnates financieros, donde ya está China, claro está, y por eso es una potencia mundial. Otra cosa es la energía, ¿dónde está la eficiencia energética en China? Y ¿por qué nosotros hemos abandonado las energías limpias?

Yo veo a Valencia y a Barcelona mejor, porque Júpiter ha entrado en Escorpio y estarán bien hasta el año que viene, es decir, tendrán suerte, aunque todo puede ser un espejismo también. Lo mismo que fue un espejismo su ilusión por salir adelante. Pero lo que tienen los catalanes sobre todo es un empuje, que ya quisieran otros.

El instinto de superviviencia siempre aparece ante un estado de carencia…

Desequilibrio creador

Y mides el valor del individuo por la suma de sus desacuerdos, por su incapacidad para ser indiferente, por su negativa a ser el objeto, y de aquí la descalificación del bien, de aquí la boga del mal.

Las personas creativas son aquellas que cuando la mayoría decide seguir un camino ellas deciden escoger otro, el creador es una persona independiente, un espíritu independiente.

El descanso, la tranquilidad y el sosiego parecen ser más creativos mientras que cuando se produce una mezcla o conflicto de emociones puede llevar a la destrucción y a la depresión, que se considera una enfermedad. En un sano desequilibrio creador consiste pues la salud, concepto que no es simple hoy día.

Déjame abriendo las alas y poder renovar el vuelo comenzado, y déjame en la sombra abandonada. Me duele hasta donde pienso, y el dolor es ya de pensar, huérfana de un sueño suspendido.

La filosofía moderna, instaurando la superstición del yo, ha hecho de ella el resorte de nuestros dramas y el pivote de nuestras inquietudes, añorar el reposo en la indistinción, el sueño neutro de la existencia sin cualidades, todo yo es ruptura con la quietud de la unidad.

Tal vez te compadeciste de ti mismo, te creíste tonto y sentimental, pero no… hay algo noble y extraño.

Fedra, en el mito clásico, no puede amar al objeto de su amor y a la vez no puede dejar que otra persona lo ame, son los celos, al final, y no la reputación de su amado lo que termina desencadenando la tragedia, de que Hipólito, su hijastro, se suicide.

Una mística que supiese enlazar el azar y la contingencia sería necesaria aquí, del azar es de donde nace la espontaneidad con que brotan las cosas de la naturaleza y de la divinidad nacería una conciencia que perdería su identificación exclusiva con el yo.

Tenderemos a encontrar un cierto equilibrio sanador dentro de un cierto desequilibrio creador necesario.

El “Fausto” de Goethe nos viene a decir algo de esto, la frontera entre el deseo y el amor no se sabe donde tiene su fin, habiéndose traspasado esa frontera con el simil de la venta de su alma al diablo y la imposibilidad de volver a encontrar el sosiego tranquilizador en su vida.

Pero en Saramago esa frontera precisamente está en el amor, que él salva por la palabra mágica y por esos hilos que tejen, que comunican y lo rescata por otros seres que conspiran en su favor.

Es como Virginia Woolf, porque siempre hace un juego de distancias, habla de esa distancia cercana de las cosas, siempre atrae hacia sí el mundo lejano sin perturbar su cercanía ni su lejanía, todo está unido en ella pues se mueve dentro de una isla y es como una madre universal que guarda su relación de distancia pero que siempre está ahí esencialmente.

Tú eres para mí como esa piedra en el camino a la que asirme y sostenerme para después tener que emprender mi camino de forma solitaria pero me haces bien y te agradezco que me escuches, es como saber que nos une ese hilo de encantamiento que cubre las lejanías cercanas.

Para Saramago, con todo su encantamiento hacia mí y desde mí.

~

el final de la utopía

Es muy posible pues que nos estemos efectivamente acercando -aun si en un sentido muy distinto del de la frase marcusiana- “al final de la utopía”. Lo que explicaría el arrollador auge de ese otro género que la filosofía social conoce hoy bajo el nombre de “crítica de la utopía”.

La crítica de la utopía es lo que se refleja en esas novelas citadas por Plaentxi, de Orwell y de Huxley.

Por tanto ¿utopía, divagación o barbarie?, esto es lo que yo me pregunto.

Tanto el “Estado Unido” de Zamiatin cuanto el del “Mundo Nuevo” de Huxley persiguen fines no innobles, como la felicidad de sus súbditos, aun si ésta linda allí con la despersonalización y la imbecilidad de los mismos, desvirtuados por el uso de medios deplorables, como un poder capaz de cercenar todo asomo de libertad.

Y Plaentxi hace una clara exposición de ello, comparándolas también con el mundo de Orwell.

Para el partido en cuyo nombre habla O’Brien, “el poder no es un medio sino un fin”. Su ideología no es, pues, la del Gran Inquisidor -para quien “el mal es un medio destinado a hacer posible el bien”- sino la del poder por el poder sin detenerse en reflexiones sobre el bien ni el mal, poder cuyo ejercicio conduce en el extremo no ya a la destrucción mental o física del individuo -como en el caso de D-503 o de John el Salvaje en las novelas respectivas de Zamiatin y Huxley-, sino a su destrucción moral, como en el caso de Winston Smith de Orwell.

Cito palabras del filósofo Javier Muguerza:

“La novela de Orwell pudiera interpretarse más bien como un vaticinio a treinta y tanto años vista, como una meditación en torno a los estragos de la ideología del poder por el poder; una ideología que, tras haber trocado en un rostro anodino la torva faz con que Orwell la retrata, vendría en definitiva a coincidir con la de las organizaciones políticas burocratizadas y sujetas a la famosa ley de hierro de Michels, la ideología asumida y encarnada por el “burocratic personality type” de Merton o el “organization man” de Whyte y cuya promoción desde el Estado conducirá a hacerla plasmar en la sociedad totalmente administrada de Horkheimer hacia la que, en efecto, nos encaminamos, si no estamos ya en ella.”

El filósofo Cioran también le da otra dimensión intelectual al tema de la utopía, él lo plantea como la necesidad de apostar por la desaparición de los instintos guerreros.

No sé si así es también como lo plantea Plaentxi. Porque dice que los soldados de antes, son ahora los currelas, y que estos necesitan de a su vez las élites financieras porque han vivido de acuerdo a las drogas que éstas le suministran desde el sistema, y yo he sido testigo de estas personas trabajadoras, al verlas despreciar el dinero, es decir, tirarlo delante de quien se lo había dado, porque sólo confíaban en el poder de los plutócratas, y estaban consentidos y seguían jugando a esos instintos guerreros.

Y esto es lo que dice Cioran, él lo plantea aquí como una lucha entre los pueblos viejos y los pueblos nuevos:

“Los pueblos jóvenes no buscan la escapatoria de una ilusión, ven las cosas bajo el prisma de la acción.

¿Qué otra cosa quieren las estructuras societarias viejas sino disminuir nuestras inquietudes por medio del terror y revigorizarnos triturándonos?

Mientras en los jóvenes aviva su furor, hace valer su trasfondo bárbaro y les mantiene despiertos.

Cuando los pueblos viejos adoptan una ideología se les embota, mientras les dispensa esa pizca de fiebre que les permite ese ligero empujón de lo ilusorio…”

~

¿Qué otra cosa podemos decir del tabaco? Es otra forma de apostar por la desaparición de los instintos guerreros. El problema es si esto significa más burocratización o está todo el mundo concienciado de que se trata de un problema de salud pública. Sin duda, la ley que regula la convivencia se ha concienciado de este modo.

Desde esta funcionalidad tanto el estructuralismo de Levi, y la estructura familiar, como el constructivismo de Merton y las sociedades burocratizadas, para mí constituyen herramientas de análisis y comprensión de la sociedad. Pero que como filosofías no son suficientes en ellas mismas.

Como dice Javier Muguerza:

“Pero si la noche y la niebla de la disutopía han hecho desaparecer de nuestro campo de visión todo horizonte, más de una razón, tal vez las únicas razones, para no estarnos quietos provengan de la utopía ética, de la crítica de la utopía o disutopía.”
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El hecho de que tanto las utopías (desde Platón a Marx) como las antiutopías (como las de Huxley o las de Orwell) coinciden en ofrecernos modelos de sociedad en los que no hay propiamente lugar ni para el derecho ni para los juristas -Platón preconiza el gobierno de los más sabios frente al de las leyes, y Orwell presenta la transformación de un movimiento de liberación en uno tiránico de la arbitrariedad- lo cual es significativo ya de que ni desde un punto ni desde otro se puede ofrecer una alternativa real y no fraudulenta.

El derecho no es un mal, el mal en cada caso esta representado por el conflicto social.

No deja de ser inquietante mas bien la idea de una sociedad sin conflictos tal y como parece alquien imagina, la existencia del derecho no asegura una ordenación justa, sin embargo, ésta no está en algo distinto al mismo derecho, tal vez en un derecho alternativo.

El derecho existe porque existe el conflicto o mejor dicho cierto tipo de conflictos: el que enfrenta no simplemente a individuos de la misma o diferentes sociedades, sino a grupos de individuos que forman parte de la misma sociedad. Ese conflicto parece haber existido siempre que se alcanza un cierto nivel de complejidad social y su solución -o apaciguamiento- requiere de la existencia de una o varias instituciones como la mediación, los tribunales, la policia y la legislacion.

 

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Creer en la generalización, el ver lejos, demasiado lejos: la utopía es presbicia de los pueblos viejos.

En este discurso entre reaccionarios y progres, yo no sé adónde vamos a llegar. Si tenemos que elegir una utopía, mejor coger alguna que ya esté pensada y que nos ahorre el esfuerzo de pensarla. Fíjate yo siempre estoy robando citas a los demás, a mí no me hubiera dado tiempo pensar todo eso.

La utopía, dice Cioran, es presbicia de los pueblos viejos.

Y hoy día Felipe González habla y escribe muy bien pero se le olvida decir algunas cosas y es que los comedores sociales cada vez están más llenos, muchas veces es la iglesia la que hace este cometido social por eso todavía tiene un respeto entre las clases más débiles, aparte la religión más que otra cosa es una adhesión a un orden de tabúes.

Y si esto lo hace la iglesia, más que otras instituciones laicas, es porque lleva muchos siglos sobreviviendo y ha aprendido algunas cosas. Y se echa de menos, mira qué dice cosas importantes Felipe González y Guillermo de la Dehesa, de esas que merecerían aquí entrecomillar y citarlas; pero no dicen quién está haciendo la función de menesterosidad social. Sólo habla de frustración social uno, y el otro habla de que el coste para Alemania sería en sus exportaciones mucho mayor y sobre todo porque su mercado está en la misma Europa.

Me quedo con la idea ésta:

” Incluso Alemania entraría en otra recesión si intentara salirse o si el euro desapareciese, ya que su crecimiento sigue basado en su exportación de bienes y servicios, que representa el 50% de su PIB, del que casi un 30% del PIB se dirige al resto de la eurozona (el 18% del PIB en bienes). De recuperar su antigua moneda, no podría exportar al resto de la eurozona, ya que el marco podría revaluarse entre un 30% y un 80% frente a las antiguas monedas del resto de sus miembros, ni tampoco al resto del mundo, al revaluarse asimismo hasta un 50% frente al dólar, el yen y la libra.” (De la dehesa)

Y esto resalto también: “Además, en la Unión Europea se pueden utilizar instrumentos como el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones para alimentar estas políticas anticíclicas con el desarrollo de infraestructuras imprescindibles que generen empleo y eliminen cuellos de botella para aumentar la competitividad de la Unión. Esto vale para la energía, para las nuevas tecnologías, para las autopistas del mar, etc.” (F. González)

Pero yo que para mí se han olvidado todos de la menesterosidad social y va a haber que concienciarse más y mejor, porque hay cada vez más focos de migraciones sociales en la Europa de todos. Y para esto hemos tenido que llegar al progresismo y la civilización.